Hace un año arrancamos Orukami con un modelo ambicioso: integrar estrategia, tecnología y creatividad bajo un mismo enfoque. Queríamos ser una consultora tecnológica con base en Valladolid pero con visión global, capaz de acompañar a empresas que buscan algo más que un simple proveedor.
Un año después, toca hacer balance con la honestidad que nos caracteriza.
Lo que ha funcionado: El valor del socio estratégico
El modelo híbrido ha demostrado su valor. Las empresas con las que hemos colaborado este año han valorado no tener que fragmentar sus proyectos entre tres proveedores distintos. Tener un interlocutor que entiende de IA, desarrollo de producto y comunicación digital ahorra tiempo y, sobre todo, evita que la estrategia se diluya.
Nuestros proyectos propios (como Brevia o Filmeo) han sido nuestro mejor aval. No somos teóricos; somos fundadores que aplican en clientes lo que ya hemos testado con nuestro propio capital.
Aprendizajes: El reto de comunicar la innovación
No todo ha sido sencillo. Explicar un modelo de consultoría integral en un mercado acostumbrado a servicios estancos es un reto constante. Hemos aprendido que no todas las pymes buscan un socio estratégico; algunas prefieren un ejecutor puntual, y saber identificar esa necesidad desde el primer café ha sido vital para nuestra eficiencia.
El futuro de Orukami en 2026: Compromiso con Castilla y León
En este segundo año, nuestra apuesta es clara: consolidarnos como el referente en transformación digital y formación en Valladolid y Castilla y León. Creemos que el tejido empresarial de nuestra región tiene un potencial enorme que solo necesita el criterio adecuado para competir al más alto nivel.
Seguiremos lanzando proyectos en nuestro «laboratorio», seguiremos formando equipos en eficiencia y seguiremos demostrando que, en tecnología, tener la piel en el juego marca la diferencia.